domingo, 8 de febrero de 2026

CON EL TIEMPO..

De las  primeras cosas que siempre recomiendo a las  personas antes de emprender su camino hacia  una nueva gestión emocional, es precisamente, realizar  la limpieza de su alma, lo que sería equiparable a limpiar la casa por dentro; pero no se puede pensar en limpiar superficialmente, porque  precisamente de lo  que se trata es  de despojarse de  todas esas capas con las cuales hemos cubierto una sola  verdad: Sufrimos.

No enfrentar esas "experiencias" que nos lastimaron o causaron heridas profundas, con el  tiempo va opacando la vida, empezamos a vivirla como si tratáramos de  ver  a  travéz de un vidrio  empañado: Somos felices a medias, porque  siempre asoma en nuestra mente y  en nuestro corazón esa sombra de un pasado doloroso, entonces aprendemos a sonreír con un suspiro hondo que se nos escapa de ese lugar de  nuestra alma, que pretendemos ignorar sin éxito.

Si pudieras responder con sinceridad cuando alguien te  pregunta, cómo estás: ¿qué dirías? 
Parte del proceso liberador de sanar, es vivir  en conformidad con esa libertad a la cual tenemos derecho desde que nacemos, pero que por caminar con una fachada de fortaleza  y "éxito", terminamos perdiendo a un costo muy elevado. 
He aprendido a valorar y por que no, a admirar a las personas rotas que todavía se atreven a ser felices. Créanme, ellas están  más cerca de  serlo que aquellas que fingen ser perfectas,  porque para emprender el camino de sanación, hay que empezar  por reconocer que no somos  emocionalmente perfectos, que la vida se  nos fue  ensuciando un poco, con los años y que hay que detenerse en algún punto, para limpiar  esas "sombras" que fuimos acumulando, casi de una forma inconsciente e involuntaria.

Hay mucho que hemos escondido en ese pasado que ya no queremos mencionar, porque hacerlo solo nos llevaría a volver a abrir una herida(s) que creíamos superada(s), porque nos contamos el cuento de que "el tiempo sana todas las heridas".
Un tiempo sin acción, lo único que hace es esconder y darnos una falsa idea de fortaleza,  eso sí; hace falta mucho valor para continuar el camino aunque hacerlo duela de formas  que apenas alcanzamos a imaginar. 

Soy de las primeras personas en invitar a la gente a vivir  siempre en el presente, pero si lo que se quiere es que ese caminar sea completamente saludable, hay que regresar sobre nuestros pasos y sanar,  desde la nueva persona que somos, con todo lo que ya aprendimos, con todo lo que ya  sabemos. Por eso, hay  un tiempo para cada cosa, también para sanar lo  que  nos hirió en el  pasado, porque ahora tenemos más conocimiento, más herramientas para enfrentar ese dolor. 
Quizá no hayas reparado en lo increíblemente maravillosa que es tu  mente, hay una razón por la cual enterramos viejas heridas, resulta que nos movemos con una sabiduría que a fuerza de ignorarla, apenas alcanzamos a conocer, pero eso no significa que no la apliquemos por igual. Escondemos nuestras heridas a la espera de que llegue un tiempo en que nos sintamos más  fuertes, para poder sanarlas del todo y es ahí donde recién cobra un completo significado: EL TIEMPO SANA TODAS LAS HERIDAS!!.

Las sanamos, no las ignoramos; ¿te das cuenta?





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