domingo, 24 de mayo de 2026

PARA CONTINUAR TU VIAJE...

Hay heridas que toma años sanar y si eres lo suficientemente  fuerte para resistir el proceso te darás cuenta que vale la pena esperar. No vuelves a ser la misma persona que solías ser, ni siquiera puedo decirte que vuelves  mejor, pero definitivamente llega un día en que vuelves a mirar al cielo, respiras profundo y sabes que has vuelto  a estar bien!! 

Creo  que no  es exagerar decir que  ya no ves la vida de la  misma forma, simplemente ahora aprecias más las cosas que antes dabas por  sentado. Celebras incluso la normalidad de tus días que  ya no tienen  nada de  normal, pero vuelves, vuelves a construir tu  nueva vida, ahora con  una nueva forma de verla y apreciarla.

Y al final se trata de sanar, sanar heridas que en su tiempo capaz ni siquiera pensaste que te afectaría tanto, hasta que sientes que estás llevando una carga demasiado pesada y es porque de tanto ocultar (acumular ) las heridas del alma llegas a un punto en que simplemente ya no puedes sostener la mentira que te estuviste contando por mucho tiempo: ESTOY BIEN

La realidad es que si,  vuelves a estar bien, cuando decides detenerte y reconocer una simple verdad: no estas bien. 
Estas cansado de sostener una fachada, de sobrecargarte de trabajo para no ver que hay cosas en tu vida que no están bien, que hay mucho que jamás hablaste, ni siquiera contigo mismo, simplemente porque nunca tuviste valor para mirarte de frente y aceptar que ya no eres tan fuerte como pensabas; y empezar a sanar es aceptar que no, no estas bien.

Se  requiere mucho valor para reconocer esta simple verdad y  mucho más aún, para tomar decisiones  que hace mucho tiempo sabías que tenías que tomar pero en el fondo de tu corazón esperabas que las cosas mejoren de alguna forma, porque aceptar que hay capítulos que hay que cerrar, muchas veces se siente como  un fracaso, pero sabes? Solo  se siente así.

¿Sabes que Dios solo quiere que seas feliz? y esa es su primera voluntad; y la felicidad como  bien sabes no es algo que busques fuera de ti; porque la vida no  se vive hacia afuera. 
Hay muchas mentiras que nos contamos porque no queremos aceptar  que hay decisiones que tomamos  que  no salieron como esperábamos. He conversado con algunas personas que se aferraron  a un  matrimonio que no los hacía felices y aún así continuaron porque esperaban que las cosas mejoren en algún momento, porque no  querían darles un hogar  roto a sus hijos y hubieron los valientes que me dijeron que siguieron porque no querían fracasar. ¿Te digo algo? todo  hijo espera que sus padres sean  felices,  nada más que eso. 

No hay fracasos, solo hay experiencias y a veces te toca a tí, enseñarles a las personas que amas, que las más de las veces deberás decidir cerrar capítulos porque dejar ir, también te acerca a la felicidad, a tú felicidad y no se  trata de egoísmo, porque jamás podrá hacer feliz a nadie, si primero no lo eres tú.

Quisiera decirte que las "tormentas" no van a volver; pero lo que si puedo decirte  es que  cada vez entiendes más el proceso, así  que también tu forma de enfrentarlas es diferente. Alimentas  más la gratitud por  los buenos tiempos vividos y también por los errores que te llevaron a ver que no ibas por el camino correcto. 

Si  habría una palabra que de  verdad me gustaría que se borre de tu mente sería sin duda alguna la palabra FRACASO; porque no creo que exista  tal cosa. Te digo esto, porque la vida se  enfrenta como el cúmulo de experiencias buenas y malas, no hay nada que lamentar. Los buenos tiempos  nos sirven para seguir con un corazón agradecido y los malos tiempos son solo lecciones que a la larga nos hacen mejores así que al  final también los recordaremos con gratitud.

Nada  se ha perdido, no tienes por qué enterrar sueños, solo estas haciendo un pequeño ajuste en el camino hacia ellos; recuerda que todos al nacer, recibimos una maleta para emprender nuestro viaje y  si Dios puso un sueño en tu corazón es porque sabe que en algún momento lo alcanzarás solo que a veces tendrás que redireccionar tu ruta  para continuar tu viaje.











domingo, 17 de mayo de 2026

BENDITA ESA TORMENTA QUE ME TRAJO DE NUEVO A TI

¿Alguna vez haz escuchado decir: Bendita esa tormenta que me trajo de nuevo a ti? Este último tiempo no ha sido de los  mejores de mi vida, pero hace tiempo que aprendí que  todo tiempo por muy malo que sea,  siempre trae algo bueno y es en esto que quiero concentrarme el día de hoy.

Si has pasado por el proceso de aprendizaje, de cualquier  nuevo conocimiento que hayas adquirido,  sabes que siempre esta el proceso de prueba y error y eso significa que te  equivocas mil veces hasta que finalmente llegas a tu primer acierto, al que con  seguridad le seguirán otros. Durante ese proceso, no te mortificas por tus errores, no te castigas por ellos y tampoco te tratas mal por ellos. Uno siempre corrige con amor.

Se sabe que el  que ama, corrige y esto aplica para ti también; todos venimos con una "maleta" al nacer, en ella estarán nuestras lecciones, nuestros sueños, nuestros aciertos, y todo lo que  a lo largo de tu camino formará el tejido de tu vida. Y si, existe un gran componente de incertidumbre, que  algunos suelen llamar destino que nos lleva a las personas que conoceremos y que formaran parte de nuestro camino, nos llevara a lugares donde nos estableceremos, pero también es cierto que no todos los lugares serán buenos y no todas las personas estarán destinadas a traer bienestar a nuestras vidas.

Parte de vivir es saber que muchas de las experiencias vividas, forjarán la persona nueva que seremos y es parte de nuestra tarea quedarnos con lo mejor de cada experiencia. Sucede que a veces dejamos que nuestra alma se contamine; que ese espacio de luz que guía nuestros pasos a veces corre el riesgo de apagarse y sucede porque dejamos de escuchar aquello a  lo que realmente estamos llamados a ser: personas de bien. Y no, por muy bonito que suene  esto, no lo hacemos porque tenemos que cambiar el mundo o porque fuimos elegidos con una misión en especial. Lo hacemos por  nosotros mismos. La felicidad no es algo que hallemos fuera de nosotros; y no, tan perdidos no estamos, solo  que a veces extraviamos un poco el camino.

A veces, comprometemos tanto de nosotros mismo en aquello que pensamos es nuestra felicidad que dejamos  de ver con objetividad, dejamos  que sea "la otra persona", la  situación, el sueño, el proyecto; sea cual sea la razón que esta restándonos la paz y el bienestar al cual tenemos derecho, el que empiece a robarnos la claridad con la que debemos caminar.

No todo lo malo que sucede, es completamente malo; las más de las veces trae más de  bueno de lo que alcanzamos a comprender en el momento y no nos daríamos cuenta de ello  si por nuestra propia voluntad repetiríamos el error una y otra vez, en el afán de sostener algo que en el  fondo de nosotros mismos sabemos que no nos pertenece y que  no forma parte de nuestro camino, de nuestra felicidad.

Dios nos corrige con amor, porque para él nuestra vida tiene un propósito, él permite que pasemos por tiempos de oscuridad para que  podamos ver la luz y caminemos hacia ella; a veces extraviamos el camino y no  nos damos cuenta.

No es una tarea difícil saber cuándo estamos caminando  en dirección equivocada, solo tienes que estar atento cuando ya no te  sientas bien en algún lugar, cuando las palabras que lleguen a tí ya no sean de bendición; puede que sean los semáforos rojos que te están indicando que te detengas y redirecciones tus  pasos.

Benditas sean las tormentas que nos hacen regresar a Dios y al propósito de nuestra existencia.





domingo, 10 de mayo de 2026

NO, NO ES EL FINAL

No era el final,  era el  principio... Encontré esta frase hace unos días e hizo que piense  en otra que por mucho tiempo paseó por mi mente: La muerte no te quita a las personas, la vida sí que lo haace.

Haciendo una simple analogía,  me gustaría preguntarte ¿cuál es el factor común de ambas?, me atrevería a decir que la palabra pérdida pasó por tu mente y aunque  no es de mis palabras favoritas, no se puede pensar en la vida sin ese pequeño "gran ingrediente". Cómo no se puede pensar en la vida, sin pensar en la muerte.

Y aunque  pueda resultarte extraño lo siguiente que vas a leer, las pérdidas, las despedidas, el adiós es una hermosa alegoría a la vida!!. Si, a  pesar de todo el sufrimiento y  la tristeza que trae consigo, también trae la promesa de un  nuevo inicio.
Uno no  puede detener el curso de un río, y como sabes el agua estancada, con el tiempo solo se pudre, así la vida tiene que fluir aunque a veces se lleve cosas, personas, versiones de nosotros mismos, con ella. 

Si has enfrentado el proceso de la pérdida y si lo has hecho muchas veces, sabes que resistirte no va a evitar que suceda, que sumirte en la tristeza tampoco hará que lo perdido regrese, pero también sabes que con el tiempo comprendes que era  necesario para que un nuevo capítulo de tu vida empiece y con seguridad uno en el que la nueva versión de ti mismo lo escriba.
Duele perder, especialmente si comprometimos sueños, tiempo de nuestras vidas, por no decir los sentimientos que pusimos en ello, pero la forma en  que seas capaz de ponerte  de pie y seguir es lo  que te devolverá la felicidad.

La vida no se vive hacia atrás, no te aferres a nada de lo que se haya ido, tampoco lo hagas a lo que sabes que ya no tiene propósito para tí; agradece el tiempo de tu vida que formó parte de tu camino y recuerda solo  si con ello reafirmas las lecciones aprendidas. 
Mira el tiempo que  tienes por delante y dale la bienvenida; recíbelo con paz, con alegría; no hay una mejor forma de sentirte vivo que sabiendo que estás listo para nuevos desafíos, nuevos lugares, nuevos rostros.

Los viejos sueños le pertenecían a una versión de ti, que no  existe más. No, en definitiva no es el final, es el principio de un tiempo nuevo y aunque tú no lo creas ahora mismo, tu corazón ya lo sabía, solo deja que sea él quien te guie.



domingo, 3 de mayo de 2026

CASTILLOS EN EL AIRE

Ultimamente he estado dedicando más tiempo a un trámite que  se ha demorado más de lo que  hubiera querido, como  resultado me veo en la constante necesidad de alterar mi cronograma de actividades, y en cierta medida me crea algunos  inconvenientes pero sobre todo tiempo muerto en algunas oficinas, entonces; mientras espero, me doy a la tarea de observar el movimiento de las personas. No tengo la seguridad de que todos sepan cuán evidente es poder ver en sus expresiones cuanto más en sus acciones o en sus palabras  cuál es su estado emocional.

Es una costumbre adquirida, tras años de observar a las personas que asisten para realizar una mejora en la gestión y el manejo de sus emociones. No creo  que haya mayor pérdida de tiempo, que tratar de construir un personaje o  llevar una careta para disimular el descontento cuando no, la tristeza  por tener que llevar una vida que escasamente reconocemos como la que nos hubiera gustado llevar. Entonces empezamos a construir castillos en el aire, con todas las mentiras que contamos a donde vayamos (trabajo, reuniones sociales, etc.), y; a pesar de todo nuestro esfuerzo la verdad siempre saldrá en algún  comentario que dijimos casi sin darnos cuenta, en alguna acción que realizamos con una naturalidad  absoluta. ¿Cuál es esa verdad? nuestra vida no es el cuento de hadas que le  contamos a los demás.

No es la  cadena de mentiras que decimos ( a veces a nosotros mismos), no son las  apariencias que  sostenemos y que mostramos a los demás, es una sola vedad, una simple  y sencilla verdad: Nadie lleva una vida perfecta, en el mejor de los casos nos acercamos a ella, pero en la mayoría  de los casos estamos lejos de aquello que realmente imaginamos que viviríamos.

Y es que los años no pasan en vano, nuestro espíritu y nuestra mente, van alcanzando  nuevos niveles de madurez, entonces vemos y sentimos con más objetividad que lo que construimos con mucho esfuerzo ya no nos hace felices, y en lugar de detenernos a ver cómo podemos hacer  nuevos ajustes o simplemente realizar cambios de importancia que tengan como resultado una vida que vaya más de la mano a lo que ahora somos y queremos, preferimos mirar al costado y seguir a pesar de todo. 

Ese "a pesar de todo" nos pasa una factura más alta  de lo que habíamos pensado porque se  trata de nosotros,  de  nuestro bienestar, de nuestra felicidad. Hace falta mucho valor reconocer que las cosas ya no van bien.

No puedo hablar de salud emocional, sin hablar también de una adecuada salud espiritual y llegados a este punto, jamás dejaré de insistir  en el hecho de que sin importar qué camino espiritual abraces, no dejes de lado esta parte de ti mismo, porque es  tan importante como las demás, en cuanto a calidad de vida se trata y cuando hablo de "calidad" no me refiero a lo costosa o  no que pueda  ser  tu vida, hablo más bien del grado de satisfacción interior que alcanzas con la vida que llevas.

Muchas personas se sorprenden por el tiempo que dedico de mi propia vida en ayudarles a mejorar el enfoque emocional que tienen, porque no entienden que invertir mi tiempo  en ayudar a alguien a  llegar a un nivel interior que les haga más feliz, es para mi, una actividad que enriquece mi  espíritu y por tanto me produce mucha felicidad.
Resulta que hace mucho tiempo comprendí que participar de conversaciones vacías, en las que tienes que hablar de todas las casillas que llenaste (trabajo, familia, cuenta bancaria, viajes, etc. ) y presumir de ello, no me reportaba felicidad en modo alguno y ¿si tu no persigues tu bienestar quién más lo hará por ti?.

Sin embargo, me veo en la necesidad de aclarar que si todo lo anterior reporta felicidad en tu vida, bien vale la pena celebrarlo, porque la vida es un viaje único para cada quien y solo cada persona puede hablar con propiedad sobre aquello que le reporta felicidad, sin embargo; procura realizar esta evaluación de la forma más objetiva posible, el tiempo es tuyo, empléalo de la mejor forma.  







domingo, 26 de abril de 2026

NO SOMOS LO QUE NOS PASA

No somos lo que nos  pasa, ¿alguna vez pensaste en esto?  y si no lo hiciste, ¿ahora que lo estas leyendo, qué piensas? 
Hoy decidí  escribir acerca de esto, no solo por mis innumerables experiencias, también por todas las heridas que parecen compartir las personas a las cuales he tenido el gusto de enseñar que realicen una mejor gestión de sus emociones.

Para que comprendas mejor lo que  trato de decirte, voy a pedirte que revises la última semana; que recuerdes todo lo que  pasaste en  ella, ¿cómo te fué? La vida no es una taza de leche, lo que nos define,  es lo que hacemos con lo que nos va pasando en la vida y con ello me refiero a lo que acaba de pasarte los últimos cinco minutos; si así de corto es el tiempo que requiere una mala acción, una palabra hiriente, un mal comentario para que nos robe la paz y el bienestar al cual tenemos derecho.

No somos lo que nos pasa, pero permitimos que lo que nos pasa, especialmente lo malo; nos afecte al punto que cambie nuestras emociones, pasamos de la alegría  a la tristeza, al rencor, a la  ira, a la ansiedad y ésta última es la que termina finalmente por robarnos la paz, porque nuestra mente vive un caos de pensamientos cuya única finalidad es desestabilizarnos.

Si, hay que reconocerlo; nosotros lo permitimos, y lo hacemos con una rapidez sorprendente!!  y esto es así  porque no tenemos la costumbre de ver lo bueno que nos va  pasando. 
Si, la vida no es  una taza de  leche, pero tampoco es el escenario gris que nuestra mente nos presenta cuando  algo que no esperábamos sucede.

Hace falta que salgamos en defensa de nuestra alegría, de nuestro bienestar, de nuestra paz,  en suma de nosotros mismos. ¿Alguien te hizo un mal comentario? Bueno, la gente da solo aquello que es capaz  de dar, ¿por qué eliges quedarte con un problema que le pertenece  a otro?.
Si pudiéramos representar nuestra vida como un círculo, ¿qué porción de él representaría todo aquello que  esta bien en tu vida?, ¿qué porción representaría todo aquello que esta mal?

Hasta aquí, ya te dí la oportunidad de que veas hacia dónde va tu atención, te digo esto, porque  si a la primera pregunta llegaron todos los momentos malos de tu semana  y a esta última pregunta concediste más de la mitad del círculo a todo lo que esta mal, déjame decirte que muy posiblemente no estás viendo tu vida con realismo, la estas viendo a travez de un vidrio empañado.
Y si es así, ten la seguridad de que estas dejando que las cosas malas que te pasan definan lo que eres.

No es culpa tuya, es solo  que lo  malo hace  mucho ruido, acapara nuestra atención, pero  si  tú haces el pequeño ejercicio  de contar las cosas buenas que  te pasan, vas  a ir bajando el volumen y enfocando tu atención en otra dirección con el paso del tiempo, verás con claridad que no tienes por qué cargar con la oscuridad o la enfermedad de nadie. Eso simplemente no te pertenece, no cargues con ella.

No puedes permitirle a nadie el poder de definir cómo estás; por el simple hecho de que te  dijo o te hizo algo, sigue tu camino, tienes cosas de qué ocuparte que requieren toda tu atención, tú estás lidiando con tus propias lecciones y lo estás haciendo bien!! No dejes que un mal momento defina el resto de tu día o de tu semana.

Deja que la vida fluya como si fuera un río, ¿puedes detener su curso?, todo  es pasajero, lo bueno y lo malo, no te aferre a ninguno de ellos, deja que tu vida siga y tú  sigue con ella, porque no eres lo  que te pasa, eres lo que decides hacer con ello.









domingo, 12 de abril de 2026

UNO NO SE QUEDA DONDE NO ES BIENVENIDO

Siempre  he sido de las primeras personas que recomienda no aceptar la oscuridad de nadie, no dejarse contaminar o si prefieres no aceptar la enfermedad de nadie y a pesar de saber esta simple verdad, también para mí es muy difícil, pero últimamente he estado  procurando vivir en la luz y aferrarme a todo lo  que ello  implica, por supuesto a toda decisión le siguen las acciones, pensamientos y palabras que correspondan con nuestro  bienestar.

Siempre he sido de las personas que  ven la vida  en blanco y negro; jamás he negociado con ello. Lo  que esta bien, esta bien y lo  que esta mal, esta mal y punto. Y he procurado actuar en consecuencia de  ello, cuando he cometido un error con alguien, no he demorado en pedir disculpas, pues  lo que esta mal, siempre estará mal, no hay forma de justificar nada, a eso es a lo que  me refiero;  uno simplemente no negocia con  ello,  porque después querrá negociar con cosas que tienen que ver directamente con la propia felicidad.

Ultimamente he tenido la mala fortuna de coincidir con personas que en lugar de llevar luz, lo que  hacen es propagar la oscuridad y hacen también su trabajo que encima se  ufanan de ello. Puede que el efecto de sus actitudes, sus palabras o sus acciones te duelan y te afecten por un largo o corto tiempo,  dependerá de cuánto eres capaz de realizar una adecuada gestión emocional y espiritual, pero te  cuento un secreto?: Esa oscuridad en la generalidad de las veces,  regresa al lugar de donde salió y es así porque no halló la manera de hacer casa  en tí.

Uno  no se queda donde no es bienvenido

No es tarea tuya lidiar con la forma de ser de las personas, ni aquello a lo cual deciden aferrarse; pero hay una gran verdad: UNO SIMPLEMENTE  DA LO QUE UNO TIENE
Y no me refiero a lo material; no, me refiero a lo que uno ha cultivando con los años, a fuerza de caerse y levantarse  una y otra vez; a fuerza de equivocarse y aprender. Saber que todo lo  que llegue a tu vida, en lo bueno o  lo malo que pudo pasar, tiene  un solo  resultado, hacer de ti una mejor persona de lo que  fuiste y en esa dirección emitir tanta luz que sea lo único que dejes a tu paso, porque déjame decirte que las personas te recordarán por aquello que fuiste capaz de dar y dejar a tu paso en por sus vidas. Y no, no es ponerse el disfraz de cordero porque tarde o temprano relucirá aquello  que has alimentado en tu interior. 

Si no eres capaz de llevar luz a la vida de otros, qué sentido tiene  tu existencia? 










domingo, 29 de marzo de 2026

PORQUE TODAVIA TIENES TIEMPO...... PORQUE TODAVIA TIENES VIDA

De un tiempo a esta parte, he sido consciente de todas las bendiciones que forman parte de mi vida; no lo he sido en el pasado por tanto esta nueva claridad resulta muy gratificante, puesto que tenía la mala costumbre de agradecer a Dios por las bendiciones que me había dado cuando ya las había perdido. 
Resulta que es posible ver que  uno fue feliz en el pasado  y no darse cuenta  de ello, ¿te ha pasado alguna vez? bueno, a mí  me pasó más veces de lo que  me gustaría admitir.
Entonces ¿qué  cambió esta vez?, es algo muy simple en realidad y te lo  he dicho en más de una ocasión: el poder de la oración. 
Poder apreciar tus bendiciones en tiempo presente es saberse en la  gracia de Dios.

Se de sobrada cuenta que este mundo  con todas sus distracciones, puede quitarnos también la facultad de estar consciente de la felicidad que uno ya tiene en sus manos y por lo general esta descansa en las cosas más simples de la vida. ¿Necesitas un ejemplo? bueno, cuando  murió mi papá, un corto tiempo después, venían a mi mente todas las veces que él me pedía que hagamos una cosa o la otra  y yo no tenía tiempo. 
Con dolor comprendí  que no  es que no tenemos tiempo, lo que pasa es  que lo tenemos mal invertido. La segunda lección que aprendí es que el tiempo de las personas que amamos, tampoco va a ser para siempre, a veces damos por  sentado demasiadas cosas y tal vez ya lo sepas, pero la vida puede cambiar de un minuto al otro.

Lo que realmente me lleva a escribir sobre algo que he comprendido en estas últimas semanas, a veces nos quedamos demasiado tiempo en lugares que estaban destinados a ser temporales. ¿Te ha pasado alguna vez? que hayas aceptado un trabajo mientras conseguías otro mejor y terminaste quedándote allí por años, hasta que  recibes la notificación  de despido y  después de lamentar tu suerte, terminas dándote cuenta que  ni siquiera querías quedarte en ese puesto  desde el principio.

O simplemente elegiste quedarte  en un lugar, hasta que tus heridas sanen y con  el tiempo lo hicieron pero tú te convenciste que debías quedarte más tiempo hasta que años después te diste cuenta que tus heridas sanaron por completo mucho tiempo atrás pero tú nunca seguiste tu camino.

¿Sabes cuál es el despertador que te saca de un lugar al  que ya no perteneces? que no importa lo  que  hagas, o  cuánto te esfuerces, simplemente no consigues ser feliz, más aún;  ni siquiera consigues sentirte bien. Resulta que estuviste caminando con un zapato que no era de tu talla y a  pesar de  la incomodidad tu seguiste caminando. Si, es así de evidente, pero resulta que  uno simplemente no se da cuenta. 

Así que si hoy estas enfrente  de un camino cerrado,  no lo lamentes; no pienses  que tal vez hay algo más que puedas hacer, porque donde no eres feliz, simplemente jamás lo serás. No te quedes en lugares que estaban destinados a ser estaciones de tren; simplemente sigue tu viaje porque todavía tienes tiempo, porque todavía tienes vida y ¿sabes? Dios te esta moviendo de ese lugar, porque ya aprendiste todo lo que tenías que aprender, ya sanaste todo lo que tenías que sanar. La vida no se detiene, ¿por qué lo harías tú?

Tenemos la mala costumbre de sentir pesar cuando algo que no esperábamos o no imaginábamos sucede, cuando en realidad deberíamos estar felices; ¿por qué pensamos que un tiempo nuevo traerá algo malo?, ¿acaso  cuando éramos pequeños y nos regalaban zapatos nuevos, pensábamos que esos zapatos nos harían sufrir?, siempre nos alegra la palabra NUEVO, porque lo asociamos a la felicidad. Un tiempo nuevo, trae la misma promesa de Dios, porque él va a donde  quiera que vayamos.
 
Hoy  es domingo de ramos, es  un día maravilloso para darle la bienvenida a nuestra vida, y vuelvo a repetirte, sea cual sea la forma en que  practiques tu espiritualidad, hazlo porque la vida no es lo mismo sin ella.