Si me sigues desde que empecé a escribir aquí, sabes que disfruto de leer e ir al cine. Fiel a mis costumbres y aunque últimamente se ha vuelto un desafío sacar tiempo para aquello que disfrutamos, hace unos días me permití ir a ver la película de Sandra Bullock y Nicole Kidman "Practical Magic" (prácticamente magia, en su traducción al español), que por supuesto, se las recomiendo. Creo que no tengo que decirte que la elegí, porque creo profundamente, que estamos rodeados de magia, puede que no de la forma en que se ve en la película, pero ver los colores del cielo al amanecer, es algo mágico para mi.
La disfrute mucho, pero la razón por la que se las comento hoy, es porque transmitía un mensaje que también estuvo dando vueltas en mi mente desde hace algún tiempo: Solo hay que vivir.
Curioso, que también en la película el guionista haya elegido utilizar este mensaje en varias partes y que justo yo la haya ido a ver, aunque hablando con sinceridad, no es algo que deba extrañarme, porque cuando Dios quiere que sepas algo, utilizará todos los medios para que su mensaje llegue hasta ti y este fue el caso.
¿De cuántas formas eliges sobrevivir'? Porque ciertamente, de algún modo, todos lo estamos haciendo hoy en día. Hemos resignado la vida, a un simple proceso de sobrevivencia. Es difícil sentirnos vivos cuando lo único que hacemos es llenarnos de preocupaciones, de obligaciones, de responsabilidades y todo cuanto nos quite la paz, la alegría y el bienestar.
Es triste, cómo; algunas personas corren riesgos innecesarios, solo por sentirse vivos; ¿te ha pasado alguna vez? Bueno, sentirse vivo es más simple que eso.
Sentirse vivo, no es solamente existir, despertar cada día, llevar adelante la rutina de siempre, enfrentar los desafíos que se nos presenten, y claro; de vez en cuando recibir buenas noticias, asistir a celebraciones, aunque muchas veces elijas hacerlo para mantenerte distraído. No, eso es sobrevivir, pero sentirse vivo es otra cosa, es manifestar la vida en calma, como se disfruta cada bocado de una de tus comidas favoritas.
Es visitar el alma y SENTIRLA, sentir todas esas emociones que te conectan con la vida, es sentarte a presenciar la majestuosa belleza de la naturaleza, estamos rodeados de ella!!, es reírte con solo escuchar la risa sincera de un niño. Cuando la alegría es verdadera se hace imposible no contagiarse de ella.
Vivir es también saber alejar los temores, especialmente aquellos que frenan tu avance. Hay algo que siempre recomiendo a las personas a las que ayudo a realizar una mejor gestión emocional y es que se hagan cargo de su propia felicidad, la felicidad de los demás, no es responsabilidad tuya, simplemente porque tu no viniste a vivir la vida de alguien más, tú viniste a vivir tú vida y por tanto no debes negociar con nade ni con nadie, cómo ser feliz. Solo tú conoces el camino. Sentirse vivo, es eso; es saber que muchas veces, las más de las veces; tendrás que salir en defensa de tu propia vida, y debes empezar por alejarte de todo aquello que te resta vida.
Hay temores, justificados o no; que solo te quitan paz mental, pero sobre todo tu capacidad de disfrutar tu vida. La mayor parte del tiempo, el miedo es un monstruo que existe solo en tu mente. Gigante: si, pero sin capacidad de afectarte salvo que tú se lo permitas.
Con frecuencia, imaginamos escenarios que jamás llegan a pasar, pero mientras los alimentamos mentalmente, nos roban la paz, nos generan ansiedad, angustia y una clara y evidente sensación de inseguridad. De pronto parece que la vida, es algo sobre lo cual no tenemos control, en absoluto y por tanto estamos expuestos a todo tipo de escenarios adversos sin que podamos hacer nada al respecto.
No conozco una peor forma de sobrevivir, que alimentando esos temores y dejando de hacer cosas que forman parte de nuestra normalidad, qué decir de las cosas que disfrutamos!! Sé que últimamente, aunque siempre lo he hecho, te he estado hablando mucho de Dios, pero es que no se puede pensar la vida sin él.
Nosotros no tenemos forma de saber lo que va a suceder el siguiente segundo de nuestra existencia, pero sabemos que él obra en bien y con amor para nosotros, que es el capitán de nuestra nave y que él camina junto a nosotros. Esa en la clave para alejar esos temores, que tienden a paralizarnos, saber que Dios obra siempre en bien de nosotros y es en verdad la luz que alumbra toda oscuridad. No, no estamos desprotegidos, ni siquiera estamos solos!!!
Vive, nada más simple que eso; aunque ahora mismo no lo sientas así, pero empieza con las pequeñas cosas que fuiste postergando por una u otra razón.




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