Esta semana, escribo en sábado!! Con el gusto de siempre, de reencontrarme contigo una semana más. Viste que la vida es un regalo que no podemos dar por sentado?, así que le doy gracias a Dios por tener la oportunidad de continuar una nueva semana contigo.
Mira que este sitio lo tengo bien cerquita de mi corazón, porque empecé el mismo año que publiqué mi primer libro, hace 16 años!!! que rápido pasaron!!!, como sabes y si me has seguido desde entonces, ni tú, ni yo ya somos las mismas personas de entonces y es lo lindo de la vida, no crees?, cuántas lecciones aprendidas en este tiempo, somos invitados a ser una mejor versión de nosotros mismos. Bueno, ya me extendí mucho, pero te escribo con alegría al recordar ese tiempo.
Hace muy poquito que empecé a ver "Chosen", una gran producción!! y este capítulo en el que cuenta la historia de Melec, me ha encantado por la magnífica forma que tiene de mostrar no solo la misericordia de Dios, sino su inmenso amor, porque no solo perdona nuestros errores, nos acoge con su amor infinito y da la casualidad que esta semana, paseó por mi mente lo siguiente:
Dios no ve errores, ve propósito
Como imaginas, de inmediato pensé en tí para compartir contigo mis pensamientos al respecto, sobre todo, porque en los años que ya llevo ayudando a las personas a alcanzar la sanación emocional puedo decirte que las más de las veces, la culpa o el resentimiento, son factores que afectan de sobremanera en el bienestar emocional.
Simplemente se hace difícil alcanzar el perdón, cuando debes ser tú mismo el que debe perdonarse. Suele ocurrir que somos los jueces más duros con nosotros mismos. Te ha pasado alguna vez?
Dios no se aleja de nosotros, a veces voluntariamente elegimos alejarnos de él y cuando ya se ha recorrido un tramo largo, empezamos a ver el camino andado y de repente se nos hace un camino lleno de errores, como suele suceder, la claridad llega cuando ya uno se ha equivocado bastante y esto tampoco debe extrañarte porque la vida es un constante aprendizaje, todo proceso de aprendizaje incluye equivocarse muchas veces hasta que se consigue aprender la lección y en la vida, esos errores a veces duelen más de lo que nos gustaría reconocer.
Hay algo que a veces dejamos pasar de largo y ese algo no es poco; en cuanto asoma el arrepentimiento empezamos a dar el primer paso de regreso a Dios y él nos esta esperando con su inmenso amor y con ese perdón que tanto ansía el alma, pero a veces la culpa nos atormenta tanto que no creemos que Dios pueda perdonarnos y el peor castigo que podemos darnos es alejarnos de su amor, por no creernos merecedores de el.
Si, el ser humano es bastante complejo; pero afortunadamente la vida es más simple, creo con sinceridad que eso es lo más bonito de la vida. Sus pequeños detalles que nos hacen sentir tan vivos!!! A veces me cuesta comprender, cómo algunas personas, de forma voluntaria, eligen vivir con resentimiento, con remordimiento y a veces hasta con indiferencia.
Lo primero que puedo decirte es que uno pasa el mayor tiempo de su vida ocupándose de cosas que no son en absoluto importante, en cambio, saber que eres merecedor del amor de Dios, a pesar de tus caídas, creo que es el primer paso hacia una vida plena a la que tienes derecho. No hay peor forma de empezar a perder calidad de vida, que mortificándonos por errores que cometimos en el pasado, de los cuales ya nos arrepentimos y fue tan mala la experiencia que siguió tras haberlos cometido, que sabemos con seguridad que no los volveríamos a cometer, entonces; si para Dios esto es claro, por qué no lo vemos así?
No lo vemos así, porque jamás podríamos alcanzar a comprender la magnitud del amor de Dios; no, no alcanzamos a imaginarlo siquiera, y entonces nos juzgamos con nuestro propio juicio y es triste porque la vida, poco a poco, va perdiendo su brillo, nuestra mirada se hace borrosa y empezamos a creer que no somos merecedores de que su amor nos cuide. Puedes imaginar esto? Somos energía, alimentar la culpa solo nos va a llevar a estados de oscuridad donde el espíritu va perdiendo poco a poco su luz. No lo hagas más, donde hubo arrepentimiento hay perdón; no te quites lo que por derecho te corresponde. Dios ya te esta esperando con nuevos días por vivir.


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