Hace tiempo escribí sobre memento mori, que en latin significa: recuerda que vas a morir. Una apología concreta a la vida y disfrutarla cada día como si fuera el último de tu vida; sin embargo esta nueva expresión en latín, que es el opuesto de la anterior: recuerda que debes vivir...
¿Es realmente la vida un "deber" que tenemos que llevar adelante? Lo es, si en el camino olvidamos que debemos sentirnos vivos. Sentirnos vivos!!; no es un juego de palabras que suenan bonito, es una realidad que pone de manifiesto, una vez más, el lugar donde descansan las cosas más importantes: El espíritu, ese lugar donde descansan nuestros sentimientos, todo lo que absolutamente nos hacen sentir vivos.
"Recuerda que debes vivir" es recordar que debemos reservar tiempo de nuestras vidas a todo lo que despierta nuestros sentidos y no es exponiéndonos a los extremos de las manifestaciones que conseguiremos hacerlo.
En la actualidad el ser humano se expone a las emociones extremas como un intento desesperado de sentir esa vida que escasamente ya sienten como tal, porque con el paso del tiempo, la modernidad y el libertinaje han ido dejando morir el anima, palabra en latín que representa el alma.
Recordar que debemos vivir, es saber que todo aquello que ansiamos con el alma, se traduce en un diálogo silencioso con nuestro creador y que sin importar lo que hagamos, cuánto lo busquemos o procuremos tenerlo como una realidad, su tiempo descansa en las manos de Dios.
Es sorprendente de cuántas maneras hemos dejado de vivir, de apreciar las cosas simples de la vida que en sí mismas constituyen la esencia de la vida y que descansan en el alma. Ya no sabemos amar, porque desconocemos cómo es el amor. Hemos perdido tanto nuestra identidad espiritual que ni siquiera sabemos cómo amarnos a nosotros mismos!!. El sentimiento más hermoso que llena de vida nuestras existencias, ha sido reemplazado por un juego de voluntades que ni siquiera se acerca a la realidad.
Valora tu vida, siéntela en todos esos espacios que dejaste de ver por salir en busca de aquello que consideras importante. Valoramos la salud cuando la hemos perdido y muchas veces, las más de las veces la perdemos porque salimos tras la sombra que esconde nuestra felicidad y no me refiero solo a la salud física, también a la salud espiritual; ella por lo general suele perderse antes que la física.
Desearía que entendiéramos que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser felices, me temo que también somos la causa del sufrimiento de quienes se exponen a estar junto a nosotros por exigir que sean como la idea que tenemos de ellos y como nos gustarían que sean.
Una vez más el amor dueño de todas las verdades suele poner de manifiesto el anhelo del corazón en todo aquello que descansa en el alma. Uno no ama a una persona por lo que tiene, la ama por lo que es; pero esta simple verdad se ha perdido de vista porque se ha dejado de ver con el alma, a ella simplemente la hemos dejado morir en un mundo de apariencias.
¿Te has detenido a observar la aurora o el atardecer? Espero que lo hayas hecho, al menos una sola vez, con el suficiente tiempo como para advertir la inapreciable magia de la cual estamos rodeados. Unos minutos en su contemplación nos transmiten tanta vida!! Son esas gigantes manifestaciones de vida, las que nos hacen sentir significativamente vivos.
Busca aquello que tu corazón te susurra todos los días, pero no pierdas la vida en ello; Dios ya sabe lo que quieres, descansa en ello porque en algún momento lo verás; trabaja por tu felicidad pero no pierdas la vida en ello; tu tiempo es un recurso limitado, empléalo de la mejor forma.
No necesitas vivir en emociones extremas para sentirte vivo, solo necesitas prestar más atención, estamos rodeados de vida!!




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