¿Alguna vez te has preguntado, cuál es tu riqueza? Si tú me sigues en este sitio, sabes que la última cosa que ha ocupado mis escritos y por ende, mis pensamientos, ha sido la riqueza o la tenencia material, entonces ¿a qué riqueza hago mención con mi pregunta?
Hay personas que cifran su riqueza en los bienes que acumulan, y ciertamente creo que son una mayoría. Miden su valor y el de los demás en función de ello, desafortunadamente he conocido personas así, he formado parte de conversaciones vacías, sin propósito alguno para el alma.
Sin embargo, también he conocido personas, con una gran riqueza espiritual y he tenido la fortuna de participar en muchas conversaciones con ellas, por supuesto que mi alma se ha enriquecido tanto con ellas, que me ha sido imposible no sentir gratitud con Dios por ponerlas en mi camino en el tiempo exacto en que lo necesitaba.
He conocido personas, que no han reparado en enseñarme el precioso camino del conocimiento, han compartido su inmensa fortuna de conocimiento, inteligencia y por qué no, de sabiduría y este último, tengo que reconocer, ha sido el tesoro que ha conquistado mi alma. No he perseguido la riqueza material, en cambio sí; el conocimiento y esto me ha llevado a descubrir tantos caminos hacia mi felicidad, tantas experiencias que han cultivado no solo mi mente, también mi alma.
Con el tiempo también he descubierto que hay mucha más felicidad en compartir lo aprendido con otras personas, y descubrirte en la luz que dejas en ellas.
Tengo que reconocer, que Dios ha sido quién me ha conducido a las mejores lecciones de mi vida; con cada una de ellas, me ha revelado tanto conocimiento!! Esto no debe ser extraño para tí, si me sigues desde el principio, cuando inicie este espacio, de eso ya hace tanto tiempo.
Siempre te he dicho que uno aprende a vivir las momentos "difíciles" de la vida como verdaderas lecciones que harán de cada uno de nosotros, versiones mejoradas, versiones preparadas para el tiempo nuevo que sigue a cada tormenta.
Desde esta perspectiva, hay mucho que amenaza con robarnos esa paz a la que tenemos derecho o como me gusta decirlo: esas "distracciones" que amenazan con arrebatarnos el conocimiento al cual tenemos derecho.
Por tanto, lo que puedo decirte, es que no dejes que la ansiedad, el miedo, la angustia que produce una determinada situación poco grata para ti, te roben el verdadero sentido de la vida.
Cuando estés frente a una situación desagradable, no pelees con ella; dale la bienvenida y pregúntale a Dios, qué es lo que debes aprender de ella, enfócate en lo que tú puedes hacer al respecto y no trates de resolverla, con el tiempo y la mente clara, hallarás la solución si esta en tus manos hacerlo y sino; simplemente harás la mejor lectura de ella y seguirás tu camino.
Sé que no es algo fácil lo que trato de explicar; cuando algo es molesto, es difícil mantener la serenidad o la suficiente claridad mental para dar un paso adelante y ver lo bueno que trae "esa" situación, pero como todo en la vida; empieza con una decisión, un paso a la vez y como todo proceso de aprendizaje con el tiempo se irá haciendo mucho más fácil.
Lo que trato de decirte es que simplemente te des la oportunidad de ver el inmenso valor que tienes y que veas la inmensa posibilidad que tienes de ser feliz, con solo trabajar en tí y en lo que tú puedes hacer para estar mejor, más allá de lo que puedas estar viviendo, mucho más aún, si tu malestar es generado por alguien más.
Si bien, mis padres procuraron transmitir sus valores espirituales, como su mayor riqueza a sus hijos; no siempre he sido una persona con una alta espiritualidad.
Con los años si, he ido mejorándome en ello al punto que hoy sostengo verdaderos diálogos interiores con Dios, por tanto, cuando atravieso por alguna situación que amenaza con robar mi paz, le pido a Dios que cambie mi forma de ver "esa" situación y ya no; como hacía antes; que "esa" situación cambie o mejor, desaparezca.
Sea cual sea, la espiritualidad que tú abraces, recuerda que los mejores resultados llegan del trabajo que puedes hacer en tí mismo, porque la vida es tuya y tú la generas desde tus propias experiencias.
Puedes empezar por recordar que si alguien hizo o dijo algo que te lastimó, era solo una persona actuando desde su propia ignorancia de la vida, y uno no se enfrenta a la ignorancia, uno comprende el fallo de los demás y sigue, simplemente sigue. No tienes por qué detenerte en un lugar al que ya no perteneces, deja que la vida siga su curso y sigue tu con ella.
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