domingo, 7 de junio de 2026

UNA VIDA DE VERDAD

Si  te diría que el amor de tu vida, eres tú mismo, ¿qué me dirías?

A lo  largo de mis años, he conocido muchas personas que ante la posibilidad de conocer  a una persona con posibilidades reales de ser algo más en sus vidas, eligen presentarse con una máscara, con un personaje fabricado, por lo general con lo que consideran será de agrado de la otra persona. 
Modifican sus gustos, su forma de hablar, de vestir y hasta de verse. En ocasiones, ni siquiera necesitan conocer a nadie, simplemente crean este "personaje" con la esperanza de que llegue alguien que los "elija". Como si el amor llegara como alguien que va a una tienda y elige lo que quiere llevar. Se ponen en "vitrina" y realizan todos los cambios que sean necesarios para ser una "opción" atractiva. No importa mucho si  la persona que llega te hace feliz o no, lo que  importa realmente es llenar una casilla, o tachar una tarea pendiente de la lista "cosas que faltan por  hacer"

Lo primero que debo decir es que tu vida no es una sucesión de eventos que "debes"  vivir  solo por contentar a tus padres  o a  la sociedad, no  es una receta de  cocina que aplica muy  bien a todas las vidas. Tu vida no es cúmulo  de cosas que "debes" hacer porque es lo que se espera de ti. Necesito decirte esto, porque para cuando uno  se da cuenta, normalmente ya es tarde.

Hace muy poco, leí algo que realmente me hizo pensar y decía más o menos así: Las decisiones más importantes de la vida se  toman cuando apenas tenemos conciencia de lo importantes que son.
No pude evitar conceder algo de razón. Uno apenas tiene 17 años y debe decidir estudiar una carrera con la cual tendrá que lidiar el resto de su vida. se  nos dice que al graduarse de la universidad, lo más aconsejable es conseguir una pareja con la cual contraer matrimonio, aproximadamente  a los 25 años, porque así los hijos, que con seguridad llegaran,  mejor si desde los 27 tendrán padres jóvenes que los eduquen y guíen hasta  que ellos se  hagan cargo de sus vidas y así la rueda sigue.

¿Alguna vez  te preguntaste lo  que quieres?, no esta mal querer  compartir  la vida con una persona, pero este  es un proyecto para toda  la vida. Creo que es justo  para "esa" persona, conocer a alguien que primero ha  aprendido a conocerse a sí mismo, que sabe muy bien lo que quiere y  lo  que le gusta. Una persona que ha aprendido a amarse,  con la seguridad y la autoestima suficiente como para  mostrarse tal cual es, con sus aciertos  y sus errores, con  la madurez suficiente para corregir  en si mismo, lo que considere necesario. Creo que tú  mereces lo mismo.

Una persona que no va  a salir a  buscar a la persona "correcta" porque uno no sale a buscar el amor, el amor lo elige a uno, si estaba en los planes de Dios  que así sea. Porque el problema no es estar solo, es lindo disfrutar de tu propia compañía, el problema es tener que fingir ser alguien que  no eres, porque con el tiempo  uno se cansa y la verdad tarde  o temprano  sale a la luz. ¿Esperamos a tener hijos hasta que eso suceda? 

Tu vida, fue en su tiempo un sueño de Dios; uno no viene tan perdido como tu crees; el corazón sabe a dónde llevarte, aquello que sueñas para tu vida, no es tan descabellado como crees, o como te lo hicieron  creer, no. Pasa que a veces  necesitas apostar más por  ti y por lo que quieres para  ti mismo. 
No  todos nacen para ser esposos o padres; como tampoco hay una  edad limite para ello; los años confieren una madurez extra que viene muy bien a la hora de educar a los hijos  y te diré algo que  probablemente ya sabes,  nada enseña y  guía más que el amor. Cuando los hijos llegan por amor y no como una obligación, son criados en un círculo familiar saludable.

Tampoco estamos tan perdidos a la hora de elegir una profesión o dedicarte a un oficio. Uno viene con un conjunto de habilidades y conocimientos innatos que solo necesitan ser pulidos. Ahí donde pierdes la noción del tiempo, porque simplemente te gusta lo que haces, esta escondida  la elección que vayas a tomar. No es cuánto  vas a  ganar haciendo una  u otra cosa, porque eso viene por añadidura. Como tampoco es cómo te ves lo que te hace  atractivo a la persona destinada para ti. A veces es necesario callar al  mundo, especialmente si se trata de tu vida.  

Creo que mereces una vida de verdad y no una de mentira.







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