sábado, 5 de septiembre de 2026

HABITAR UN RECUERDO..

¿Te ha pasado alguna vez, que un recuerdo se ha mantenido en tu mente de forma persistente?, puede que  incluso se trate de una canción de la que ni siquiera recuerdas el título, pero la melodía se pasea por tu mente insistentemente, al punto que llegas a pensar que vas a enloquecer si no recuerdas cuál era el título. O por el contrario, has pensado que es extraño que recuerdes  tanto un momento que ni siquiera tiene importancia. Bueno, como sabes, tengo gran admiración, por la mente y la increíble forma de funcionar  que tiene. 

¿Qué pasa con esos recuerdos?, ¿cuál es la razón por la que se presentan?, ¿por qué a veces los habitamos aunque nuestra mente este ocupada por las preocupaciones de siempre? y sí, los habitamos, porque es tan fuerte su presencia, que hasta podemos recordar detalles como el clima que hacía ese día, la ropa que traíamos o dónde estábamos en ese tiempo y lo cierto es  que  recordar es volver a vivir, así que sería bueno que empieces por preguntarte: ¿qué sentimiento despierta en tí ese recuerdo?, podemos al  menos considerar que no apareció porque sí, verdad?

He pensado en esto, porque hay un recuerdo en particular al que mi mente vuelve una y otra vez, se trataba de un día común, una salida común, que hoy nada de común tiene, porque ese día estaba con dos personas a las que guarde cerquita de mi corazón, porque ya no tengo la fortuna de tenerlas conmigo y fue una gran salida, pero además de la melancolía asociada a sus ausencias, simplemente no conseguía descubrir cuál era la razón de su presencia, hasta que finalmente descubrí la razón y como  ya debes imaginar, se trataba de un pequeño recordatorio sobre la persona que entonces solía ser.

Uno no puede reducir la vida a todo lo que se  puede ver a simple vista, como sabes la vida es eso  que pasa en  todo lo que sentimos mientras interactuamos en las actividades diarias; y si bien el único tiempo que debemos habitar realmente es nuestro presente; hay, en ocasiones, la necesidad de revisar cosas que posiblemente dejamos pendiente que sin proponernolos siquiera regresan un día cualquiera, como luces de un semáforo que nos piden  que detengamos nuestra marcha.

Habitar un recuerdo, es saber que el alma nos esta  pidiendo que dialoguemos con ella, para  recordar qué pensábamos entonces, qué metas teníamos o con qué soñábamos, la forma en la que tratamos a quienes están en nuestro recuerdo o las palabras que compartieron con nosotros. Hay un propósito por el cual, ese recuerdo en particular regresa al presente y solo tú puedes saberlo.

Hay  mucho  que sucede en ese mundo interior al que  muy pocas veces damos importancia. Una de las cosas que lamento más de  nuestros días, es que nos hayamos puesto al servicio de un mundo completamente material, y es así; porque así como un dolor es la alarma que enciende la necesidad de ir al médico, así también la mente nos lleva de regreso a momentos de nuestra vida que necesitamos revisar porque ya tenemos las herramientas o los conocimientos necesarios  para explicarnos algo que quizá en su tiempo  no comprendíamos, solo  que conocemos tan poco de nuestro mundo  interior que ignoramos por  completo cómo interactúa con nosotros.

La vida solo puede entenderse y vivirse a travez de lecciones aprendidas, versiones mejoradas de nosotros mismos, el  claro  reflejo de  nuestro crecimiento interior, el mismo que nos prepara para las nuevas tareas que tendremos a cargo, las personas  nuevas que conoceremos, los nuevos lugares a los que tendremos que ir. 
No hay  nada que vivas porque sí; todo te esta preparando para el nuevo tiempo que  se abre ante tí, pero como  seguramente ya sabes; uno no puede tomar atajos,  lo  que necesita ser sanado o corregido se hará de cualquier forma, aunque para eso, debas viajar a tu pasado y resolver lo que dejaste pendiente.




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