De un tiempo a esta parte, he sido consciente de todas las bendiciones que forman parte de mi vida; no lo he sido en el pasado por tanto esta nueva claridad resulta muy gratificante, puesto que tenía la mala costumbre de agradecer a Dios por las bendiciones que me había dado cuando ya las había perdido.
Resulta que es posible ver que uno fue feliz en el pasado y no darse cuenta de ello, ¿te ha pasado alguna vez? bueno, a mí me pasó más veces de lo que me gustaría admitir.
Entonces ¿qué cambió esta vez?, es algo muy simple en realidad y te lo he dicho en más de una ocasión: el poder de la oración.
Poder apreciar tus bendiciones en tiempo presente es saberse en la gracia de Dios.
Se de sobrada cuenta que este mundo con todas sus distracciones, puede quitarnos también la facultad de estar consciente de la felicidad que uno ya tiene en sus manos y por lo general esta descansa en las cosas más simples de la vida. ¿Necesitas un ejemplo? bueno, cuando murió mi papá, un corto tiempo después, venían a mi mente todas las veces que él me pedía que hagamos una cosa o la otra y yo no tenía tiempo.
Con dolor comprendí que no es que no tenemos tiempo, lo que pasa es que lo tenemos mal invertido. La segunda lección que aprendí es que el tiempo de las personas que amamos, tampoco va a ser para siempre, a veces damos por sentado demasiadas cosas y tal vez ya lo sepas, pero la vida puede cambiar de un minuto al otro.
Lo que realmente me lleva a escribir sobre algo que he comprendido en estas últimas semanas, a veces nos quedamos demasiado tiempo en lugares que estaban destinados a ser temporales. ¿Te ha pasado alguna vez? que hayas aceptado un trabajo mientras conseguías otro mejor y terminaste quedándote allí por años, hasta que recibes la notificación de despido y después de lamentar tu suerte, terminas dándote cuenta que ni siquiera querías quedarte en ese puesto desde el principio.
O simplemente elegiste quedarte en un lugar, hasta que tus heridas sanen y con el tiempo lo hicieron pero tú te convenciste que debías quedarte más tiempo hasta que años después te diste cuenta que tus heridas sanaron por completo mucho tiempo atrás pero tú nunca seguiste tu camino.
¿Sabes cuál es el despertador que te saca de un lugar al que ya no perteneces? que no importa lo que hagas, o cuánto te esfuerces, simplemente no consigues ser feliz, más aún; ni siquiera consigues sentirte bien. Resulta que estuviste caminando con un zapato que no era de tu talla y a pesar de la incomodidad tu seguiste caminando. Si, es así de evidente, pero resulta que uno simplemente no se da cuenta.
Así que si hoy estas enfrente de un camino cerrado, no lo lamentes; no pienses que tal vez hay algo más que puedas hacer, porque donde no eres feliz, simplemente jamás lo serás. No te quedes en lugares que estaban destinados a ser estaciones de tren; simplemente sigue tu viaje porque todavía tienes tiempo, porque todavía tienes vida y ¿sabes? Dios te esta moviendo de ese lugar, porque ya aprendiste todo lo que tenías que aprender, ya sanaste todo lo que tenías que sanar. La vida no se detiene, ¿por qué lo harías tú?
Tenemos la mala costumbre de sentir pesar cuando algo que no esperábamos o no imaginábamos sucede, cuando en realidad deberíamos estar felices; ¿por qué pensamos que un tiempo nuevo traerá algo malo?, ¿acaso cuando éramos pequeños y nos regalaban zapatos nuevos, pensábamos que esos zapatos nos harían sufrir?, siempre nos alegra la palabra NUEVO, porque lo asociamos a la felicidad. Un tiempo nuevo, trae la misma promesa de Dios, porque él va a donde quiera que vayamos.
Hoy es domingo de ramos, es un día maravilloso para darle la bienvenida a nuestra vida, y vuelvo a repetirte, sea cual sea la forma en que practiques tu espiritualidad, hazlo porque la vida no es lo mismo sin ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tomar un tiempo para compartir. Vuelve cuando quieras.