No era el final, era el principio... Encontré esta frase hace unos días e hizo que piense en otra que por mucho tiempo paseó por mi mente: La muerte no te quita a las personas, la vida sí que lo haace.
Haciendo una simple analogía, me gustaría preguntarte ¿cuál es el factor común de ambas?, me atrevería a decir que la palabra pérdida pasó por tu mente y aunque no es de mis palabras favoritas, no se puede pensar en la vida sin ese pequeño "gran ingrediente". Cómo no se puede pensar en la vida, sin pensar en la muerte.
Y aunque pueda resultarte extraño lo siguiente que vas a leer, las pérdidas, las despedidas, el adiós es una hermosa alegoría a la vida!!. Si, a pesar de todo el sufrimiento y la tristeza que trae consigo, también trae la promesa de un nuevo inicio.
Uno no puede detener el curso de un río, y como sabes el agua estancada, con el tiempo solo se pudre, así la vida tiene que fluir aunque a veces se lleve cosas, personas, versiones de nosotros mismos, con ella.
Si has enfrentado el proceso de la pérdida y si lo has hecho muchas veces, sabes que resistirte no va a evitar que suceda, que sumirte en la tristeza tampoco hará que lo perdido regrese, pero también sabes que con el tiempo comprendes que era necesario para que un nuevo capítulo de tu vida empiece y con seguridad uno en el que la nueva versión de ti mismo lo escriba.
Duele perder, especialmente si comprometimos sueños, tiempo de nuestras vidas, por no decir los sentimientos que pusimos en ello, pero la forma en que seas capaz de ponerte de pie y seguir es lo que te devolverá la felicidad.
La vida no se vive hacia atrás, no te aferres a nada de lo que se haya ido, tampoco lo hagas a lo que sabes que ya no tiene propósito para tí; agradece el tiempo de tu vida que formó parte de tu camino y recuerda solo si con ello reafirmas las lecciones aprendidas.
Mira el tiempo que tienes por delante y dale la bienvenida; recíbelo con paz, con alegría; no hay una mejor forma de sentirte vivo que sabiendo que estás listo para nuevos desafíos, nuevos lugares, nuevos rostros.
Los viejos sueños le pertenecían a una versión de ti, que no existe más. No, en definitiva no es el final, es el principio de un tiempo nuevo y aunque tú no lo creas ahora mismo, tu corazón ya lo sabía, solo deja que sea él quien te guie.

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