Hay heridas que toma años sanar y si eres lo suficientemente fuerte para resistir el proceso te darás cuenta que vale la pena esperar. No vuelves a ser la misma persona que solías ser, ni siquiera puedo decirte que vuelves mejor, pero definitivamente llega un día en que vuelves a mirar al cielo, respiras profundo y sabes que has vuelto a estar bien!!
Creo que no es exagerar decir que ya no ves la vida de la misma forma, simplemente ahora aprecias más las cosas que antes dabas por sentado. Celebras incluso la normalidad de tus días que ya no tienen nada de normal, pero vuelves, vuelves a construir tu nueva vida, ahora con una nueva forma de verla y apreciarla.
Y al final se trata de sanar, sanar heridas que en su tiempo capaz ni siquiera pensaste que te afectaría tanto, hasta que sientes que estás llevando una carga demasiado pesada y es porque de tanto ocultar (acumular ) las heridas del alma llegas a un punto en que simplemente ya no puedes sostener la mentira que te estuviste contando por mucho tiempo: ESTOY BIEN
La realidad es que si, vuelves a estar bien, cuando decides detenerte y reconocer una simple verdad: no estas bien.
Estas cansado de sostener una fachada, de sobrecargarte de trabajo para no ver que hay cosas en tu vida que no están bien, que hay mucho que jamás hablaste, ni siquiera contigo mismo, simplemente porque nunca tuviste valor para mirarte de frente y aceptar que ya no eres tan fuerte como pensabas; y empezar a sanar es aceptar que no, no estas bien.
Se requiere mucho valor para reconocer esta simple verdad y mucho más aún, para tomar decisiones que hace mucho tiempo sabías que tenías que tomar pero en el fondo de tu corazón esperabas que las cosas mejoren de alguna forma, porque aceptar que hay capítulos que hay que cerrar, muchas veces se siente como un fracaso, pero sabes? Solo se siente así.
¿Sabes que Dios solo quiere que seas feliz? y esa es su primera voluntad; y la felicidad como bien sabes no es algo que busques fuera de ti; porque la vida no se vive hacia afuera.
Hay muchas mentiras que nos contamos porque no queremos aceptar que hay decisiones que tomamos que no salieron como esperábamos. He conversado con algunas personas que se aferraron a un matrimonio que no los hacía felices y aún así continuaron porque esperaban que las cosas mejoren en algún momento, porque no querían darles un hogar roto a sus hijos y hubieron los valientes que me dijeron que siguieron porque no querían fracasar. ¿Te digo algo? todo hijo espera que sus padres sean felices, nada más que eso.
No hay fracasos, solo hay experiencias y a veces te toca a tí, enseñarles a las personas que amas, que las más de las veces deberás decidir cerrar capítulos porque dejar ir, también te acerca a la felicidad, a tú felicidad y no se trata de egoísmo, porque jamás podrá hacer feliz a nadie, si primero no lo eres tú.
Quisiera decirte que las "tormentas" no van a volver; pero lo que si puedo decirte es que cada vez entiendes más el proceso, así que también tu forma de enfrentarlas es diferente. Alimentas más la gratitud por los buenos tiempos vividos y también por los errores que te llevaron a ver que no ibas por el camino correcto.
Si habría una palabra que de verdad me gustaría que se borre de tu mente sería sin duda alguna la palabra FRACASO; porque no creo que exista tal cosa. Te digo esto, porque la vida se enfrenta como el cúmulo de experiencias buenas y malas, no hay nada que lamentar. Los buenos tiempos nos sirven para seguir con un corazón agradecido y los malos tiempos son solo lecciones que a la larga nos hacen mejores así que al final también los recordaremos con gratitud.
Nada se ha perdido, no tienes por qué enterrar sueños, solo estas haciendo un pequeño ajuste en el camino hacia ellos; recuerda que todos al nacer, recibimos una maleta para emprender nuestro viaje y si Dios puso un sueño en tu corazón es porque sabe que en algún momento lo alcanzarás solo que a veces tendrás que redireccionar tu ruta para continuar tu viaje.

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