No tengo la seguridad de que alguien sepa, cómo se siente ocupar un entorno saludable, simplemente porque nuestra mirada sobre las personas que caminan junto a nosotros y nosotros mismos, es poco objetiva. En el primer caso, nuestro juicio es afectado por los sentimientos que nos vinculan con esas personas y en el segundo caso, porque nos inclinamos a uno de dos extremos: somos las eternas victimas o los eternos culpables.
Tener una visión objetiva de nosotros mismos es saber con absoluta seguridad que habrá mucho que corregir de uno mismo si lo que se quiere es sostener relaciones saludables, pero también requiere de nosotros la misma objetividad para dejar de justificar comportamientos ajenos, que nos lastiman.
Se necesita mucho amor propio para saber que no tienes por qué tolerar acciones, palabras o actitudes que no contribuyen a tu bienestar, pero también se requiere mucho valor para reconocer que hay mucho o poco que debes corregir para no lastimar a las personas que amas.
Algunas personas prefieren refugiarse en el "trabajo" o en cualquier otro lugar que demande una gran cantidad de tiempo para no tener que pasar mucho tiempo en su casa y es algo que jamás reconocerán de forma consciente, pero sus constantes ausencias serán las palabras que evitan pronunciar. Entonces nos encontramos con los cónyuges, padres, hermanos a medias, no se ausentan por completo, pero sus presencias son cada vez más escasas.
Creo que la vida merece algo más que un tiempo que perdemos o que preferimos no invertir en las personas equivocadas y es a esta última palabra a la que quiero darle importancia; porque uno no ocupa lugares equivocados y menos, interactúa o vive con las personas equivocadas, no es tan fácil como realizar una compra equivocada y devolver el producto, porque uno invierte sentimientos, afectos que restan objetividad hasta que finalmente se ha hecho demasiado tarde.
Demasiado tarde, porque ya se invirtieron años de la vida que como sabes, no van a volver. Solo se puede construir relaciones sanas, cuando es consciente de quién es, una persona con virtudes y defectos, consciente de que debe fortalecer los primeros y trabajar en los segundos, y a partir de esta claridad ocupar entornos saludables en los que aquellos a los que decidimos incluir en nuestras vidas trabajen en sí mismo, como lo haces tú.
Si, al final del día, es más lo negativo que aquello que consideras positivo, por el respeto que te mereces y que merecen los demás, abandona ese entorno tóxico o deja de frecuentar a las personas que lo generan. La vida es demasiado importante como conformarte con algo que no te aporta de manera favorable y esta lejos de hacerte feliz.

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