domingo, 11 de enero de 2026

UN CAMINO SOLITARIO

No tengo  la seguridad de que  estemos conscientes de ser poseedores de  uno de los mayores tesoros: La libertad. Te digo esto,  como consecuencia de observar cómo atentamos contra nuestra libertad por voluntad propia.

Pensé en esto, cuando hace unas semanas; escuché a una  persona referirse con tristeza a la maravillosa posibilidad de hacer lo que uno  quiera en su propia casa, aunque esto suponga elegir las pinturas que  pondrás en la sala de tu casa. 
Nada más escuchar esto, pensé: ¿Dónde más puedes hacer lo que quieras, si  no es en tu propia casa? Entonces comprendí la tristeza en los ojos de esa persona. A veces elegimos vivir en una prisión, y muchas veces son prisiones construidas por conductas heredadas. Creo que jamás podremos ver con claridad, las enormes consecuencias que tiene en nuestras acciones y pensamientos, haber sido criados y educados por personas que estaban rotas, como lo estamos todos.

Sucede que convertirte en padre, no te sana las heridas que  cargas, producidas mayormente durante tu crianza, ten  en cuenta que esto no justifica que tú estés cometiendo los mismos errores, o estés cometiendo tus propios errores. Sanar implica mucho más que saber que tienes un problema, implica perdonar, implica volver a  recorrer el camino, desde la mirada del adulto en el que te has convertido. Es reconciliarte con ese pasado que en su tiempo te causó dolor. 
En el caso de las heridas ocasionadas por tus  padres, es perdonarles,  porque sencillamente  hicieron lo mejor que pudieron contigo, a pesar de cargar con sus propias heridas.

Sin embargo, es tarea tuya sanar esas heridas y entre más rápido lo hagas, será mucho mejor no solo para tí, también para los tuyos. Y sanar es reconocer que a veces esta bien no estar bien; creo sin temor  a equivocarme,  que ese  es el principio del largo camino hacia tu completa salud integral.

Ahora bien, ¿qué me pasa con esto de saber sanar? que implica reconocernos ante todo humanos, porque esto implica que cometeremos errores, que seremos vulnerables y en algún punto seremos frágiles, porque esto es parte de nuestra naturaleza. No somos máquinas perfectas, aunque actuemos como si lo fuéramos, no  lo somos. Reconocer esto, representa la mitad del camino recorrido, pero déjame  decirte que este camino será las más de las veces, un camino en solitario, porque uno no sana en comunidad, sana en solitario. 

La espiritualidad no esta fuera de este proceso; pues cuando tú tienes un "problema" sea cual sea tu forma de profesar tu fe; pones el problema en oración, pero lo haces a la espera de que Dios obre en tí, no en las personas, no en la situación en concreto, ni en nada concerniente a ella; lo haces para que Dios obre  en ti y haga que tu veas la situación de una forma correcta para ti  y tu salud  espiritual, para que puedas tomar las mejores decisiones, puedas tener paz  aún en medio de la tormenta.

Cuando tú no  sanas, reaccionas desde el dolor, reaccionas desde la herida, y desde ese escenario no tienes  la capacidad suficiente de tomar la mejor decisión o la mejor acción pero por encima de todo, tú mismo eliges quitarte la paz a la que tienes derecho.

Se suele decir que recordar es volver a vivir; ¿puedes imaginar lo que haces contigo cada vez que recuerdas la ofensa recibida?, es como elegir de propia voluntad, tomar un veneno que te va matando poco a poco, y sé que lo haces, porque yo también, estuve en ese lugar, hace mucho tiempo. 

Saber que a veces es bueno no estar bien, es reconocer que hay un problema y a partir de la verdad puedes empezar el camino de la sanación interior. Sanas por tí, porque mereces soltar esa carga extra que no te corresponde, porque mereces mejorar tu  calidad de vida y no me refiero a los bienes o el dinero que puedas acumular; me refiero  a terminar  cada día con la mente y el alma en paz, abrazando y acrecentando tu luz interior, esa luz que alumbrará tu vida en todos esos espacios en los  que antes reinaba la oscuridad.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tomar un tiempo para compartir. Vuelve cuando quieras.