domingo, 22 de enero de 2017

LA ESPERANZA ES LA LUZ DEL ALMA

Amigos!!!:
¡¡Qué cúmulo de noticias  nos ha dejado esta semana!!,  el mudo se esta moviendo para bien o para mal....... 

Recientemente leí sobre una vieja tradición japonesa "Kintsukuroi", que en suma es cubrir con oro o con plata aquello que se ha roto, pues de esa manera aquello que se ha roto vale mucho más.

Me gusto tanto la analogía que podemos hacer con nosotros mismos y es que ciertamente atravesar por un tiempo significativo y de mucha pérdida hará que jamás volvamos a ser los mismos. Seremos mejores, quizá no sea de un día para otro, pero en definitiva seremos mejores personas, porque los tiempos difíciles llegan para eso, para ayudarnos a crecer como personas, por eso es precisamente que no hay que tenerles miedo, de hecho creo que uno jamás debería tener miedo, a nada.

Recorremos este camino que llamamos vida, pasamos por tantos lugares, conocemos a tantas personas pero la vida avanza y nosotros lo hacemos con ella, acumulamos años, aunque ciertamente me gusta pensar que lo que realmente acumulamos son conocimientos, experiencias, recuerdos, lecciones....

Por eso, a este paso de la vida, a este recorrer la vida jamás deberíamos tenerle miedo, porque eso implica una sola cosa: Que no estamos completamente seguros de que vayan a pasar cosas buenas, especialmente en nuestro camino.

¿Cómo podemos sentirnos así?. Quizá porque nuestra alma de guerreros soñó con un monstruo que nos apaleo hasta el punto de dejarnos mal heridos sin esperanza, quizá no hemos cubierto completamente de oro o plata aquellas resquebrajaduras que tenía nuestra alma, quizá porque fingimos demasiado tiempo que somos "fuertes" y no nos dimos el tiempo suficiente para limpiar el dolor.
Nos repetimos demasiadas veces que "somos fuertes" y no le dejamos al alma limpiarse con esas lágrimas que asomaban y que a fuerza de seguir no dejamos salir.

Cubrir nuestras heridas implica ocupar con la esperanza el lugar donde esta el miedo, es despertar a un nuevo tiempo seguros de que llegaran buenos momentos, porque ya nos lo ha demostrado la vida, todo fluye y nosotros pasamos con ella, nada dura para siempre.

Considero que el temor es el peor enemigo que envenena todo intento de vivir nuevas experiencias, todo intento de avanzar con esa vida que nos guste o no ya lo esta haciendo.
El temor es el peor enemigo que arraiga en el alma, que asfixia el corazón pues no hay nada más tóxico que no animarse a la vida, es la jaula en la que nosotros mismos no es hemos encerrado aunque nadie haya cerrado la puerta.

Practiquemos albergar esperanza, abracemos esa vida que aún nos falta por recorrer, y sean muchos o pocos los años que nos queden por vivir, hagamos de cada uno de ellos los mejores de esta vida que es única.

La esperanza en el único medio que a veces nos mantiene a flote y es la mejor forma de alejar el temor de nuestros pensamientos.
Exhibamos esas heridas con orgullo, son la mejor marca del guerrero que sobrevivió a la más fiera de las batallas. Somos doblemente valientes y valiosos por haber sobrevivido a la más dura de las contiendas; no es característica nuestra el temor, el miedo.

La esperanza es la mejor arma que Dios nos ha dotado, para alejar los temores, para esperar tiempos mejores, para seguir, para confiar..... 
La esperanza es el oro o la plata con la cual cerramos las resquebrajaduras de nuestra alma, pues ninguna guerra contra el temor se ganó con la belleza o con el dinero, solo con la esperanza de que vendrán tiempos mejores.

La esperanza sin fe no significa nada, nuestras almas sin el aliento de vida que Dios puso en ellas no son más que una coraza vacía....



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